sábado, 31 de mayo de 2008

Los Villegas: Mario, Vladimir, Ernesto en biografia censurada

Villegas también tiene derecho a comerse un "asquerosito"...




Los Villegas: Mario, Vladimir, Ernesto en biografia censurada


Por Aureliano Márquez

Mario Villegas es un ex -sindicalero de la prensa escrita ahora convertido en un burócrata de la administración pública.

Este inmoral personaje, me refiero a Mario Villegas, acumula una trayectoria de chulería política como muy pocos vividores en este país (quizás se acerque un poco, guardando las distancias, a Teochoro Petkoff, de quien por cierto es intimo amigo).

Mario Villegas es hijo del difunto Cruz Villegas, un militante comunista que desde el buro del PCV administró las mieles soviéticas en los años de la Guerra Fría. Pero el padre, que descanse en paz, no es el tema sino el hijo.

Mario, a cuenta de ser hijo de papá, recorrió durante su juventud muchos de los países que conformaban el mundo comunista (la URSS, Alemania Oriental y hasta China). El muchacho aprovechó muy bien el plan de becas que el socialismo real ponía a las órdenes de los camaradas venezolanos para que enviaran cuadros jóvenes a formarse política e ideológicamente al mundo socialista.

Mario, paralelamente a su formación política internacional, estudió en la Escuela de Comunicación Social de la UCV, en la cual ingresó gracias a los contactos de su señora madre, una honorable periodista polaca de origen judío, fundadora de la Asociación Nacional de Periodistas que luego dio origen al CNP.

Mario, aún si graduarse, se inició como pasante de periodismo en el diario El Nacional, esto a cuenta de las buenas relaciones entre camaradas. Es decir, Miguel Otero Silva y Cruz Villegas. En el Nacional estuvo casi toda su vida como reportero profesional. Allí hizo, siguiendo los contactos, recursos y pasos de su padre, carrera sindical (me faltaba decirles que Cruz Villegas fue fundador de la CUTV: una especie de CTV pero y qué de "izquierda").

Este Villegas logró en 1987 ubicarse como Secretario de Organización del SNTP (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa), esto con el apoyo del PCV y otras fuerzas independientes. Y entre 1989 a 1991 en una plancha única y ante el despelote organizacional que caracteriza al gremio de los impresos, suma voluntades de izquierda y derecha y gana la Secretaria General del SNTP.

Mario consigue un permiso remunerado de su casa natal: El Nacional; y durante casi tres años se dedica a la dulce vita sindical. Muy bien financiado por organismo internacionales como la FIP y nacionales como la propia OCI (Oficina Central de Información) donde hizo muy buenas migas con su viejo camarada y compañero ucevista Pastor Heydra. También durante sus años sabáticos, Mario recibió los aportes de El Nacional, El Universal, la Cadena Capriles, El Informador, El Impulso y otros medios que veían de muy buena manera los términos como Villegas "defendía" las reivindicaciones laborales de los trabajadores de la gran prensa.

Incluso, los editores vieron siempre con tanta simpatía la labor sindical de Mario, que Rafael Poleo lo convirtió en Director Asociado de su pasquín El Nuevo País, meses después de haber decretado una quiebra técnica y echado a la calle sin prestaciones sociales a todos sus periodistas, incluyendo al hermano menor de Mario, Ernesto Villegas. ¿Sería no más que por puro agradecimiento o afinidad ideológica?, me refiero a su nombramiento como editor-asociado.

En 1992, Mario regresa a sus funciones en El Nacional y pide cubrir la fuente de Miraflores. Para aquellos años había fallecido el recordado "gordo Lossada" y el espacio periodístico que este llenaba desde Palacio había quedado vacío. La oportunidad le vino como anillo al dedo al osado Villegas. Se instaló en Miraflores y reactivó sus mejores contactos con el poder. Allí volvió a ser útil a Pastor Heydra y comenzó a funcionar como una pieza clave del poder y del entorno de CAP dentro del diario El Nacional.

Alfredo Peña, quien también había compartido algunas prebendas del comunismo de la época en qué Cruz Villegas y Miguel Otero Silva asistían juntos a los diferentes congresos comunistas en el viejo continente, era para ese entonces director del diario de los Otero. Con la única dificultad para Mario que Peña tenía el mandato político de utilizar el diario para disparar sin recato contra Miraflores, pero más concretamente contra Carlos Andrés Pérez.

Para hacer la historia corta: el verdadero motivo por el cual Mario Villegas es despedido de El Nacional fue por su empeño en enfrentar desde adentro los ataques del periódico contra CAP. Recordemos además que Miguel Henrique Otero, alías bobolongo, a su paso como diputado por el otrora Congreso Nacional había sido víctima de los puños de Pastor Heydra, quien en una oportunidad lo noqueó en las mismísima puerta del hemiciclo.

En síntesis, Mario, ex becario de la OCI de Heydra, trató de medrar desde las entrañas de El Nacional para filtrar a Miraflores toda la información que se cocinaba en la conspiración que perseguía la caída de CAP. En nada tuvo que ver el paro de la prensa que se realizó días previos con la salida de Villegas de la Nómina de Puerto Escondido. De esta historia mucho se sabe y poco se comenta. Un artífice teórico de la botada de Mario fue el cuñado de Miguel Henrique Otero, el chulo Argenis Martínez, que investigó las relaciones de Villegas en Miraflores y lo enfrentó abiertamente en los pasillos del diario.

Mario trabajó en un banco privado hasta que por gestiones de sus hermanos llegó al Ministerio de Educación en funciones de 99 (personal de confianza y de libre remoción) cuando Héctor Navarro era Ministro de Educación, Cultura y Deporte. De allí pasó al Seniat, también como 99, Jefe de Unidad, hasta que logró que lo engancharan como personal de Carrera Administrativa, eso sí, con el mismo sueldo de 99 pero como periodista raso.

De esa manera Villegas se aseguró de no ser removido por algún superior, de esos "bravucones chavistas". Todo esto, desde luego, tras una triquiñuela administrativa.

Mario es el peor ejemplo de la ética profesional. Su descaró ha llegado a tal que inclusive formó parte de los moderadores del Noticiero Digital y luego en el programa del hermano por VTV calificó de albañal esa página web, pero no atinó a que él estuvo durante mucho tiempo en esa cloaca, la cual ahora cambió por Globoterror. Sin dudas, una vez que este escrito sea publicado, los Villegas se dedicaran a buscarme y a destrozarme en lo personal y moral. Desmentirán hasta el último punto y coma de esta historia, dirán que son los "asquerosos chavistas" conspirando en contra de su honor y el de su familia. Pero lo cierto es que de esta historia hay testigos suficientes en este país, quienes conocen muy bien el carácter stalinista de Mario Villegas.

Otros Villegas...

No me extraña que este breve comentario sobre Mario Villegas sea cuestionado por el experto en salto con garrocha de la familia, me refiero a Wladimir Villegas, quien también tiene una historia muy particular dentro del proceso político que se inició en 1998. O quizás, echo el paisa, el más comerciante de toda la familia, Ernesto, asuma, eso sí de muy bajo perfil, la labor de impedir que esta historia se difunda a través de algunos de los medios revolucionarios.

De forma muy breve les puedo adelantar que Wladimir Villegas es el político con mejor olfato de la familia y una "agenda personal muy flexible". En sus años de estudiante universitario, y como dirigente juvenil del PCV, además de privilegiarse con las prebendas de la "guerra fría", Wladimir fue un fuerte cuestionador de la Causa R y de los preceptos y conceptos desarrollados por su fundador, nuestro compañero de estudios, lucha y trabajo Alfredo Maneiro. Sin embargo, con la desaparición física de Maneiro, el sabueso de Wladimir se acercó a la Causa R y terminó capitalizando con un curul en el Parlamento el trabajo y la labor de años de Alfredo, que en paz descanse.

La estocada política fue tan magistral que Wladimir renunció a la Secretaría Nacional del CNP para asumir su diputación. Posteriormente, ante la candidatura del camarada Bernal a la Alcaldía de Libertador, el Wlady Villegas se enfrentó electoralmente a Fredy tratando así de dividir la fuerza chavista que pugnaba por sacar a Ledezma del poder municipal.

Y ustedes se preguntarán ¿y cómo llegó a ser Presidente de VTV, embajador e incluso vice-canciller? Pues muy fácil. La esposa de Wlady, una reportera gráfica, Eyilda de Villegas, gracias a su talento y profesionalismo, constancia y trabajo se convirtió en la fotógrafa oficial de los eventos del Presidente Chávez.

Eyilda junto a Frasso (Francisco Solorzano) durante 1998 y 1999 fueron los fotógrafos ad honorem del para entonces candidato Hugo Chávez. Es por esa vía que Wlady se conecta con mucha fuerza en Miraflores, lo cual se repotencia por el hecho de que Nicolás Maduro fue su compañero de clases durante el bachillerato. Y ahora, allí lo ven. Compartiendo micrófono con las periodistas más escuálidas de la oposición: Indiana Chirinos y Carla Angola. Saque sus propias conclusiones. ¿Será que a Wladimir le huele que este Gobierno va a caer? Esta vez sí se peló. Bueno, es que nadie es infalible.

En relación con Ernesto Villegas debemos reseñar que nunca ha sido un chavista comprometido. Desde El Universal su pluma siempre fue inclemente contra el Gobierno de Chávez. Fue sólo cuando Jesús Romero Anselmi lo invitó participar con un programa de opinión en VTV, que Ernestico cambia el tono de su crítica antichavista. De esto hay documentación suficiente en los archivos de El Universal.

Ernesto, sin duda talentoso, hizo un nicho importante en el horario estelar de las mañanas en VTV. Allí tiende puentes con los personajes más repugnantes de la contra y cautiva y capitaliza a los más altos funcionarios del Gobierno, a los que de manera inmediata invita a su programa en el Circuito Triple F. Una vez allí y finalizada la entrevista radial les solicita publicidad para esa radio. Por cierto, propiedad de un destacado adeco, quien obtuvo esa concesión en frecuencia modulada de mano de Pastor Heydra, quien, al igual que Ernesto, mantiene un programa en ese dial. Es decir, que los Villegas, al menos este trío, porque ellos son como ocho, cumplen a cabalidad el viejo refrán: "Aquí como el Camaleón, un tirito para el Gobierno y otro para la Revolución, en este caso para la Oposición".