miércoles, 5 de agosto de 2009

Una torta de excremento llamada Lina Ron: lacra de alta peligrosidad


Tengo claro que el acto terrorista escenificado el lunes en Globovisión no fue por iniciativa espontánea de la activista oficialista Lina Ron, porque ella sigue líneas directas del comandante-presidente y del ministro Diosdado Cabello.

Si el presidente, en cadena nacional, se rasga las vestiduras militares condenando sus últimas gracias, entonces queda la sospecha de que fue Diosdado el que le dio las pautas.

Una tirada como esa no la haría después de las llamadas presidenciales a la reflexión, en una de las ocasiones en la cual la dirigente del UPV, partido Unión Patriótica Venezolana, dirigió a sus huestes en el ataque con bombas incendiarias a los medios de comunicación, a la Nunciatura Apostólica o aterrorizando a las instituciones y a figuras de los medios y de la oposición al declararlos “objetivos militares”.

A semejante lacra de alta peligrosidad, el presidente la ha llamado a reflexionar porque su actitud violenta “no es la de una verdadera revolucionaria”, como si se tratara de una chama con problemas de conducta que arma broncas que pueden pasarse por alto y perdonar. Pues no, Lina Ron es una profesional de la violencia, una terrorista urbana que se comporta, esa sí, como “una verdadera revolucionaria”, que es útil y está dispuesta a todo, hasta sacrificarse por la causa revolucionaria y dejarse meter presa para que el comandante presidente se anote puntos en la audiencia internacional.

La verdad es que Chávez se comporto más considerado con otro de sus descarriados camaradas, como el líder del colectivo La Piedrita, Valentín Santana, a quien envió a Cuba en calidad de huésped de los hermanos Castro, para que cuando tenga que volver a las andanzas regrese con más bríos e ímpetus renovados.

No hay que dejarse engañar, la causa que el Gobierno ordenó abrir contra Linette Ron Pereira, alias Lina, en el Tribunal 18 de Control, por los delitos de asociación para delinquir, terrorismo y obstrucción del comercio, no es más que una operación de disimulo con la comunidad internacional, consternada después del escándalo mundial provocado por el hallazgo de las armas suecas en manos de la narcoguerrilla proporcionadas desde Venezuela, el cierre masivo de emisoras radiales que acompañaron la solicitud de la fiscal general para que se apruebe una ley de delitos mediáticos.

La reacción nacional e internacional ante esos dos hechos gravísimos ha sido de un rechazo contundente, porque en Venezuela la democracia se encuentra en emergencia y hay que defenderla a través de la palabra. Al apagar las voces de la radio, la democracia agoniza y desaparece.

La oposición de vacaciones

Los sucesos de la semana pasada que evidenciaron una vez más el vínculo de Chávez con las FARC, el congelamiento de las relaciones comerciales con Colombia a costo de la hambruna que se producirá a corto plazo, además del cierre de las emisoras que deja a miles de padres de familia sin fuentes de trabajo -todo en una sola semana-, le brindó la oportunidad a los partidos de oposición para que hicieran una alocución exigiendo la renuncia del presidente Chávez.

Dejaron solo a Luis Miquilena en su planteamiento. Es lo que tenían que haber hecho, ¿para qué sirven entonces esos políticos de reparto que hacen un tour por los programas de televisión, por los que nadie vota? Salvo algunos alcaldes y gobernadores que se pronunciaron contundentemente, la dirigencia de oposición demuestra que no está sintonizada con la calle, que está dormida en los laureles, tanto que no puede escuchar ni el clamor de los tambores o no se encuentran en el país porque se fueron de vacaciones de verano.

Contraofensiva revolucionaria
MARIANELLA SALAZAR

http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/72255/no-hay-que-dejarse-enganar-por-el-gobierno-lo-de-lina-ron-es-disimulo/