viernes, 24 de julio de 2009

No basta un Chacumbele impopular


Los déficits de la gestión de Chávez no serán abordados como lo haría un Estado responsable



Los conflictos sociales evidencian las verdaderas prioridades de la "revolución". Los altos funcionarios del gobierno lucen descolocados ante la coyuntura y sus declaraciones no logran transmitir la idea de que los problemas están siendo atendidos. La fluidez con que se desarrollan las iniciativas de contenido ideológico contrasta con la desatención de los asuntos que preocupan al ciudadano... El Presidente se queja de la incompetencia generalizada de sus colaboradores, pero la verdad es que unos y otros cumplen la orden emitida por el hiperlíder, cuya agenda internacional marca la pauta acerca de lo que, en la "hoja de ruta de la revolución", se ha jerarquizado como "urgente" en el plano doméstico.

En las entrañas del propio gobierno reconocen que el país es una olla de presión. ¡Hasta los cubanos del G2 exhiben su asombro ante la ineptitud general de la gestión y ante la profundidad alcanzada por el vicio de la corrupción! Todo marcha de mal en peor: las cifras de la delincuencia desmienten las de la pobreza, del mismo modo como las de la pobreza desintegran los reportes sobre el estado de la economía, de la que se habla en los términos fríos en que solía hacerlo el ex presidente Carlos Andrés Pérez. El caso Honduras sirve, entre otras cosas, para encubrir el descuadernamiento interno, cuya gravedad comienza a expresarse en la calle, con protestas autónomas que anuncian tiempos de grandes conmociones. Lagunillas, Guayana y Curiepe reflejan la complejidad de lo que el gobierno tiene enfrente. Pero la única respuesta diseñada por las autoridades es la represión y, ahora, otra vez, la fantasía de la "amenaza externa".

El gobierno revolucionario de Venezuela despacha desde Managua, La Paz, Quito y Tegucigalpa& El mensaje no puede ser más claro: los déficits de la gestión revolucionaria de Chávez no serán abordados conforme lo haría un gobierno responsable y sensible frente a los problemas del ciudadano. El hiperlíder confía en que la escalada represiva aliviará las crecientes exposiciones del descontento. Con esa arma en la mano, los ministros jamás se sentirán obligados a trabajar seriamente en las soluciones. La revolución está apoltronada y resguardada en las bayonetas de la GN. Como apoltronada está también la oposición venezolana, incapaz de diseñar una política para incorporarse a esa ola de movilización social espontánea que está haciendo su entrada en el paisaje nacional. Las protestas ocurridas en las últimas semanas no tienen conexión con nada organizado. Y por eso son un arma de doble filo. Si nadie las canaliza, Chacumbele verá destruida su popularidad, pero podría preservarse frente al timón, abominado por una masa mayoritaria, cada vez más violentada y reprimida. Un león herido es más peligroso y temible. No basta con que Chacumbele se vuelva impopular. A estas alturas, eso le importa muy poco.

Argelia Ríos
El Universal

1 comentario:

Goliardo dijo...

Quiera Dios que la dificil prueba que pasa el hermano pueblo de Venezuela pase pronto.

Venezuela no necesita mas esta clase de gobiernos totalitaristas.

Honduras pudo...¿por que Venezuela no?