martes, 27 de enero de 2009

Cuando Chile dijo "no" a Pinochet. Ahora digamos NO a la presidencia vitalicia en Venezuela


Miles de chilenos celebraron en las calles el triunfo del "No" (foto: Álvaro Hoppe Guiñez).

Había múltiples desafíos. Teníamos que armar un padrón electoral, convencer a los electores de inscribirse, pero además teníamos que ganar ese resultado y hacer que la dictadura lo aceptara
Ricardo Solari

Vivíamos en la cultura del terror y existía la sensación de que esto era lo último que se podía hacer. No había opciones; si perdía el 'No', o nos metían presos o teníamos que huir. Nos jugamos el 100%
Carlos Tironi
7 millones de chilenos votaron en el plebiscito: el 55% dijo "No" (foto: Álvaro Hoppe Guiñez).


Fue un momento clave en la historia de Chile: el día en que Augusto Pinochet fue derrotado en las urnas.

El 5 de octubre de 1988 se impuso en un plebiscito nacional el "No", la opción que marcaba el fin del régimen militar y que en su eslogan le prometía al país que "la alegría ya viene".

¿Pero llegó realmente la alegría? Eso fue lo que BBC Mundo le preguntó a un grupo de chilenos que apostó por ella.

En los meses previos a octubre de 1988, Chile estaba tenso y efervescente.

Mientras cientos de miles de manifestantes inundaban pacíficamente las calles pidiendo el cambio, quienes apoyaban a Pinochet estaban convencidos de que un triunfo de la oposición era impensable.

Pero la campaña electoral del "No" tuvo un nivel de convocatoria tan alto, que desembocó en un triunfo histórico.

Buscando el camino

La persecución política, la violación sistemática de los derechos humanos y la crisis económica que golpeó al país en 1983 actuaron como detonantes del descontento popular y de protestas masivas.

El fallido atentado en contra de Pinochet en 1986, con la fuerte represión posterior, y el fracaso de una mediación de la Iglesia Católica hicieron que grupos opositores buscaran derrotar al régimen militar por otras vías.

Fue entonces cuando la oposición decidió aceptar jugar con las cartas propuestas en la constitución promulgada por el propio Pinochet en 1980, tras un referendo que en su momento muchos tacharon como un fraude electoral.

Ese texto contemplaba la posibilidad de realizar un plebiscito. Los ciudadanos elegirían entre dos opciones: "Sí" para que Pinochet continuara en el poder, o "No" para convocar a una elección presidencial.

"Esto se hacía en un contexto de total escepticismo porque se había visto la represión y la nula vocación democrática de Pinochet", explicó a BBC Mundo Ricardo Solari, vicepresidente del Partido Socialista, quien participó activamente en la campaña del "No".

"Había múltiples desafíos. Teníamos que armar un padrón electoral, convencer a los electores de inscribirse, pero además teníamos que ganar ese resultado y hacer que la dictadura lo aceptara", señaló Solari.

Explosión creativa

La campaña del "No" se realizó puerta a puerta a lo largo del país, y como un hecho inédito distintos sectores políticos y sociales trabajaron unidos por un objetivo común.



"Nunca habían llegado juntos un dirigente socialista con un demócrata cristiano a transmitir el mismo mensaje. Existía la intención de lograr la unidad democrática del país y de superar conflictos y tensiones", dijo Solari.

Simultáneamente, la franja televisiva del "No" fue una explosión de creatividad que tuvo gran acogida. Por primera vez en 15 años se emitieron mensajes opositores al régimen de Pinochet a través de las pantallas.

"La dictadura abrió un espacio porque supuso que no había condiciones y que no teníamos capacidad. Eran dueños del poder total y de los medios de comunicación y creían que no íbamos a poder hacerlo. Se equivocaron", indicó a BBC Mundo Carlos Tironi, productor ejecutivo de los spots publicitarios de la campaña.

"Vivíamos en la cultura del terror y existía la sensación de que esto era lo último que se podía hacer. No había opciones; si perdía el 'No', o nos metían presos o teníamos que huir. Nos jugamos el 100%", aseguró.

El 5 de octubre

En conversación con BBC Mundo, Genaro Arriagada, secretario ejecutivo del Comando del "No", recordó el momento en que Chile decidió transformar su destino.

"Los días antes al plebiscito teníamos la idea de que íbamos a ganar, pero temíamos que hubiera un fraude o no se reconociera el triunfo. Esto significaba ponerse en un escenario de catástrofe porque ahí podía pasar cualquier cosa", dijo.

Bajo la mirada del mundo y en un ambiente de incertidumbre, el 5 de octubre más de 7 millones de chilenos acudieron a las urnas. A las ocho de la noche, el régimen militar dio a conocer el primer cómputo, basado en el 0,4% de los votos: Pinochet llevaba más de 17 puntos porcentuales de ventaja.

"Acudí a las radios, acusé al gobierno de cometer un acto irresponsable y dije que en una hora más, cuando tuviéramos una cantidad significativa de mesas, íbamos a dar a conocer nuestros resultados".

Voto a voto

A las nueve de la noche, frente a la prensa, Arriagada declara que las cifras indican un 41, 3% para el "Sí" y un 58,7% para el "No", resultado basado en el 20% de los votos. Los canales de televisión chilenos silenciaron esta información, que sólo fue transmitida a través de radios independientes y medios internacionales.



"Yo creo que el gobierno nunca imaginó perder y la noche del plebiscito el resultado lo tomó por sorpresa. Su confusión era tal que hay un momento en que se para el cómputo y la televisión comienza a transmitir dibujos animados", sostiene Arriagada.

Luego de una larga y tensa espera, aproximadamente a las dos de la mañana la Junta Militar reconoce el triunfo del "No", con casi un 55% de las preferencias. Los días siguientes, la alegría y las celebraciones se apoderaron del país.

Después de 17 años de régimen militar, en 1989 se realizaron elecciones presidenciales. Comenzó así la transición a la democracia en Chile.

BBCMundo.com

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_7646000/7646154.stm


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