domingo, 7 de junio de 2009

La masacre de Tiananmen






Los fotógrafos Patrick Zachmann y Stuart Franklin fueron testigos de primera línea de las protestas callejeras lideradas por los estudiantes de Tiananmen cuando cubrían las manifestaciones para la agencia Magnum. Franklin capturó el histórico momento en que un hombre plantó cara a una columna de tanques chinos.

Un hombre desarmado frente a una columna de tanques. Los tanques que ocuparon la plaza de Tiananmen el 4 de junio de 1989, donde los estudiantes se alzaron contra el gobierno comunista chino y se encontraron con las fuerzas militares.

El fotógrafo Stuart Franklin, presidente de la agencia Magnum, observó la escena desde el balcón de su hotel. “Había gente a cada lado de la calle. Un hombre salió de la muchedumbre con dos bolsas de la compra. Se paró frente a los tanques. Hizo una especie de como se dice en Francia “ballade”. Saltaba y bailaba frente al conductor que trató de rodearlo, y esto duró un tiempo, quizás unos 6, 7, 8 minutos. Al final vinieron dos personas. Se lo llevaron entre la multitud y desde entonces nunca más se le vio u oyó hablar de él”, relató.

Otra estadística oculta. Las cifras oficiales chinas hablan de 200 muertos. Otras fuentes, de miles. Muchos resultaron heridos, tal y como observó Stuart en un hospital local. “Vi unas 40 o 50 personas heridas. Y ese era el tema, ¿cuánta gente murió?”

Para aquellos que acampaban en la plaza, fue un final violento a dos meses de protestas pacíficas. Los fotógrafos estuvieron cerca para captar el ansia de una nueva forma de vida de estos estudiantes.

El fotógrafo Patrick Zachman cuenta que “para ellos fue también una ocasión increíble, sorprendente. Para los chicos y chicas que dormían juntos sin esconderse por primera vez, sin complicaciones. Ves esta foto, que es un icono y salió en toda la prensa, y para mí tiene el atractivo de Woodstock, es el Woodstock chino”.

Los tanques tomaron el control de Tiananmen en pocas horas, destruyendo a su paso la estatua de la libertad construida por los estudiantes.

El día que China le cerró la puerta a la democracia

Las peticiones de democracia en China se silenciaron a tiros el 4 de junio de hace veinte años, cuando el Ejército de Liberación Popular cargó contra miles de estudiantes pacíficos. Hoy el gobierno habla de democracia, pero sin sufragio.

“No tenemos que pedir perdón por nada”, señaló el portavoz de la cancillería china, Ma Zhaoxu, al ser preguntado por si el Gobierno del Partido Comunista de China (PCCh, en el poder desde 1949) tiene previsto disculparse con los familiares de los muertos.

Ma, parafraseando la versión oficial, justificó el “incidente político” en aras de “la apertura económica que ha cosechado grandes logros para China en su desarrollo económico y social, en el avance de la democracia y del marco legal”.

Sería como aquel “es la economía, estúpido”, de la campaña de 1992 del presidente de EEUU Bill Clinton, pero en versión china: “Enriquecerse es glorioso”, una frase atribuida al líder Deng Xiaoping, considerado responsable último de la matanza, y una política con la que la memoria ha cedido a la economía.

El gobierno dice siempre que sin la represión, no habría habido estabilidad estos veinte años”, señala Zhang Xianling, de 69 años y que perdió al menor de sus tres hijos, de 17, en 1989. “Eso es un error. Sin la represión, no habría corrupción, ni la gran diferencia que hay hoy entre ricos y pobres”.

Se calcula que 100 millones de chinos en las principales ciudades del país se manifestaron pacíficamente hace dos décadas pidiendo el fin de la corrupción, la inflación y el desempleo, y mayores libertades, democracia e incluso la dimisión de los líderes.

Parecía que el régimen iba a ceder en China, coincidiendo con la caída de otros gobiernos comunistas y del Muro de Berlín, pero no.

Europa impuso en 1989 un embargo de armas contra Pekín por la matanza, pero hoy Occidente presiona menos: “Es una lástima que muchas potencias democráticas cedan ante el gobierno chino, tal vez por cuestiones como la crisis”, se queja Ding Zilin, (82 años) co-fundadora de Madres de Tiananmen.

La agrupación representa a 124 familiares y ha contrastado 195 muertos, pero creen que la cifra real son 2.000.

Mientras los politólogos tratan de encontrar una denominación acertada para el régimen de la tercera potencia económica -autoritarismo elástico, totalitarismo, autoritarismo consultivo, fragmentado, suave-, para Zhang está claro: “Es una dictadura, como durante las dinastías feudales”.

Zhang, la otra fundadora de Madres de Tiananmen, rechaza asimilarlo a una tradición cultural china: “En España tienen un rey y no es incompatible con la democracia”, dice. “Aquí el Partido gobierna en dictadura, censura, es como un Dios al que hay que obedecer. No es una democracia y no es una peculiaridad china”.

Ni ella ni su hijo sabían lo que significaba la democracia en 1989, pero sabe que se perdió entonces una oportunidad, porque hoy “la gente tiene miedo y los jóvenes sólo quieren encontrar un trabajo”.

El malestar ahora está en el campo y en las aldeas, con más de 80.000 protestas al año y una mayor conciencia sobre los derechos del ciudadano, y no en las ciudades, como hace veinte años.

Con información de EFE y AFP

http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/54688/tiananmen-la-imagen-de-un-hombre-que-le-planto-la-cara-a-la-violencia-china/