sábado, 20 de diciembre de 2008

¿Qué le pasa al rajá tropical? ¿Nervioso? ¿Será por lo que revelan las encuestas sobre su afán reeleccionista?


Respetar los resultados electorales

El llamado es otra descomunal muestra del cinismo que caracteriza a estos farsantes

Qué le pasa al rajá tropical? ¿Nervioso? ¿Será por lo que revelan las encuestas sobre su afán reeleccionista? ¿O será por las pocas firmas recabadas para respaldar su pretensión? ¿A quién conmina a acatar los resultados electorales? ¿Quién, realmente, está irrespetando a quien? ¿Está o no el oficialismo desconociendo la voluntad popular expresada el 23N? ¿Quiénes están hostigando? ¿Quiénes están saboteando tomas de posesión y las primeras acciones de gobierno de las autoridades no chavistas recién electas? ¿Quiénes están saqueando y destrozando edificios y bienes de la Nación? Es pública, notoria e incluso grotesca la conducta disociada y el comportamiento vandálico de los gamberros tarifados e, incluso, de "señeras" figuras de la corte imperial roja rojita.

La exhortación de su Majestad a "respetar" los resultados electorales, por supuesto, se refiere a la improcedente e inconstitucional pamplinada reeleccionista. El llamado es otra descomunal muestra del cinismo que caracteriza a estos farsantes empecinados en secuestrar el poder. Pero también constituye una soberana manifestación de irrespeto a la sociedad democrática, en la cual, por supuesto, militan simpatizantes del marajá que, sin embargo, no comparten su adicción por mandar. Igual se puede considerar una insolencia porque quienes irrespetan los resultados electorales, los del 23 de noviembre, son aquellos que, utilizando turbas, auspiciando el torpedeo, ignoran que el soberano, con sus votos, les rescindió sus respectivos mandatos.

¿Cómo debería leerse el susodicho "alerta" imperial? La oposición democrática siempre ha acatado los resultados electorales (adversos y favorables) aunque justificadamente en algunos procesos expresó sus dudas y protestas por lo que consideró conductas nada institucionales, nada imparciales, nada equitativas, muy poco fiables y menos transparentes del CNE, del Plan República y de las condiciones, incluyendo el Registro Electoral.

Más de una vez, en efecto, la oposición pacífica y democrática denunció prácticas irregulares en los eventos electorales que podrían considerarse fraude. Sí cuestionó la migración irregular de electores, la apertura anómala de centros de votación, la designación dispar de testigos de mesa, el escrutinio y elaboración de actas sin presencia ciudadana, las trabas para realizar las auditorías de máquinas y urnas, la extensión ilegal de los horarios de votación y los retrasos injustificados en los anuncios de los resultados. Pero siempre estos fueron acatados.

Para el referendo constitucional de septiembre pasado el rajá tropical solicitó también un reconocimiento anticipado del resultado que, al serle negativo, tardó en admitir. Ahora repite el llamado. ¿Qué sospecha? ¿Qué trama? ¿Se puede confiar en alguien capaz de insistir ilegalmente con una consulta ya rechazada por el pueblo?


Miguel Sanmartín

El Universal

http://www.eluniversal.com/2008/12/20/opi_art_respetar-los-resulta_1192599.shtml