miércoles, 10 de octubre de 2007

No es Dictadura, es anarquía.


Afirman que Venezuela vive una Dictadura. Le agregan algunos apellidos como personalista, postmoderna, caudillista, revolucionaria, etc. Ojalá “viviéramos” en una dictadura. Tuviésemos un mínimo de orden y disciplina. En otro sentido no podemos aceptarlo porque significaría echar por el suelo nuestro talante libertario. Nos colocaría como un pueblo sumiso y retardatario, incapaz de revelarse. Por ello debemos ser enfáticos, no vivimos en Dictadura, sino en un relajo de p.madre…!

I.- ¿Qué es una dictadura?

Básicamente “es un gobierno que invocando el interés público, ejerce su gestión sin tener en cuenta las leyes constitucionales de un país; no representa la voluntad general y no permite ninguna oposición ni control a su línea política.”

El gobierno de Hugo Chávez Frías podría encajar en los indicadores antes mencionados. Sin embargo, ¿es ésta nuestra realidad? Aun no. Chávez sigue cabalgando al filo (estrecho e intestinal) de la constitución; representando a un grueso del colectivo que no padece los desmanes constitucionales.

Chávez si bien no tolera ni admite control de la oposición, no sólo la soporta sino la necesita. …siendo que más de una vez, la ha aleccionado.

Desde la llegada al gobierno, Chávez ha tenido el pulso de conducirse en las fronteras de lo legítimo sobretodo en términos constitutivos, hecho palmario en el proceso constituyente que dió nacimiento a la CB de 1.999. Y en el marco de la misma CB se activaron procesos de rebelión y desobediencia debida (Art. 350), que culminaron en intentonas plutocráticas e improvisas que es menester aceptarlas así para tratar de “encuadrar” nuestro presente.

Chávez en medio de su inmadurez, en medio de su vaciedad ideológica, provocó su propia agitación, su propia ingobernabilidad, y con igual inmadurez, caímos (y seguimos cayendo día a día) en esas provocaciones.

Chávez sobrevivió los procesos de desobediencia civil gracias a la falta de cohesión de sus actores. Y en estas fases de confrontación no ha habido tiempo para instalar una tiranía sino un Estado-gobierno básicamente anárquico y miliciano (tampoco creo en el estricto militarismo), donde el pueblo aun confundido, sigue a la espera de su pedazo de torta…sin que nadie más, nada le ofrezca. A cambio se uniforma, a ratos…por ahora.

Una oposición obsesionada por lo mediático y lo protagónico, no ha asimilado el compromiso con un colectivo que le supera en seriedad, madurez y valor. La oposición no ha construido un mensaje llano, sincero y humilde que le llegue a los grupos más depauperados, que creen (o conservan la esperanza) de salir de su abandono.

Comparto la tesis de que nobles esfuerzos de resistencia civil encarados por un amplio sector de la clase media venezolana en defensa de su esencia democrática, fue volteada por un liderazgo disidente pendiente de verse en el espejo.

Aun esos factores que pertenecieron a la CD, a la mesa de negociación; partidos políticos; ONGS; ahora ex aliados del proceso cómo Podemos u otros tantos “visibles” del foro político-mediático del país, no comprenden la torpeza de su incapacidad para articularse y dar.
Siguen empeñados en proteger sus “espacios políticos”-sic- adecuando el discurso a las encuestas, sin ocupar un minuto de su no muy comprometido tiempo, a construir de fondo un movimiento fresco, progresista y moderno del cual emane un modelo alternativo de gestión…el consenso y la unidad.

La cosa sigue siendo una mal adoptada autosuficiencia donde gremios (ergo; médicos/ educativos) van por un lado; políticos por otro; las universidades por allá, los estudiantes por acá, los curas de medio lado y el resto pegados a la TV.

De los presos políticos nadie se acuerda, ni se ocupa.

Los líderes de oposición quieren deslindarse de Chávez pareciéndose a Chávez. Hablan como él, arengan y deponen como él. Quieren tener su propio Aló Presidente, su misma tarima en la Av. Bolívar y el mismo micrófono encadenado, aunque podemos reconocer, por unos minutitos menos…
La necedad de Podemos da vergüenza. Expresan desacuerdo con la Reforma o lo que venga, besándole los pies (la botas) a Chávez. Ese guabineo lo que genera es más desconcierto y escozor. Hiede un tufo a proteger sus linderos y su platica, más que al país.

Si tanto les duele lo que viene, pues renuncien a sus gobernaciones, asuman con valentía el divorcio de Chávez, y láncense al ruedo de la verdadera lucha política desprovistos de la “inmunidad revolucionaria” que dicho sea de paso, ya se la allanaron.

II.- Entonces no es Dictadura.

Nada de lo expuesto sucede en Dictadura. En un verdadero régimen autocrático no hay espacio ni sable que permita este joropo.

Lo que tenemos es una absoluta falta de seriedad, una suerte de complicidad coplera que arroja un desarme de toda institucionalidad y una tremenda insensibilidad política…de tríos y troyanos.
Pendientes de lo banal, se ha desvanecido la relevancia de cada momento histórico. Y nadie cree en nadie…

Hablo del alejamiento y grotesco divorcio que en su momento registraron la CD, la mesa de negociación y Sumate, quienes en aparente consenso, no hacían concesión alguna por mantener sus cuotas de “poder y reservas ciudadanas”.

Hablo de la brecha de aquellos actores [repito, Partidos, CD, Mesa de Negociación y Súmate], respecto a las maquinarias partidistas, esto es, la bases populares, quienes no fueron debidamente instruídas, atendidas, amalgamadas ni organizadas en procura de impulsar, motivar, aupar y defender el RR del 2004.

Hablo de la improvisación con la cual se condujeron los sucesos del 11A/2002, las traiciones, el olvido, la cobardía, la irresponsabilidad y la deslealtades fútiles, cuya reedición maltrecha, aislada e inmoladora, vino a ejecutarse con el insensato paro petrolero de Diciembre 2002-Marzo 2003. Y todavía hay cara duras y sabelotodos cacareando “yo no fui”, “yo se los dije”.

Hoy reeditamos los procesos de desagregación y fractura.

Por un lado posturas radicales de resistencia; por otro ni chicha ni limonada, y finalmente los denominados ni-nis, o los “bien me sabe”, cuya indefinición y apoltronamiento, sin duda, es la más censurable.

En Venezuela lo que ha imperado es una vulgar anarquía de lado y lado. Y el anarquismo si bien condujo- por ejemplo- a la guerra civil Española que desencadenó la larga dictadura de Franco, nosotros lo que hemos propiciado es el más preocupante y agobiante colapso institucional…que no generará guerra alguna, sino una dispersión, una incertidumbre y un caos más difícil de sobrevivir, que la reyerta misma.

¿La culpa es de Chávez?

Sería muy fácil resumirlo así. La responsabilidad es de todos aquellos ciudadanos que hemos perdido el espíritu de lucha, respeto por la ley y el orden, amparados en la excusa de que otros tenían o tienen el deber de hacerlo.

Hoy enaltecemos (por acción u omisión) la vida comunera, al margen de la ley, sin control ni dimensión cierta; sin destino ni orientación, regida por un “redentor revolucionario” (que no es ni pastor ni revolucionario), realidad mucho más delicada a cualquier tiranía. Porque Chávez no es Franco. Ojalá siquiera manejara con la zurda, una porción del sable del caudillo joder! Chávez es un gran “ilusionista” con un inmenso caudal de petróleo, que siembra espejismos por doquier…sin orden establecido.

Es la anomia moral, es la nada, es el caos, es la dispersión, es el sálvese quien pueda, es el matizado egoísmo de los otros y el yo no soy culpable de nada; es el pastel cívico militar sin ton ni son…es la indiferencia ante el rigor por el trueque, el conuco, la ley de los comités populares y la justicia comunal., lo que nos sumerge y ahoga.

Mientras tanto otro país yace en silencio, resignado y abatido, esperando que alguien encienda o apague la luz…espera es encubierta de camisón de Vogue o Louis Vuitton, que a la sazón de un café y un suspiro, se da golpes en el pecho implorando: Y ahora quién podrá defendernos…”

III.- Dónde estamos y qué vivimos:

¿Cómo decirle a las masas cobijadas por el discurso y por el reparto feroz, que vivimos en una Dictadura? ¿Cómo convencer a un pueblo que se ve reflejado en el socialismo del siglo XVIII: inquisidor, despojante, que practica la “justicia” del resentimiento y la revancha, que el socialismo es primitivo y retrógrado? ¿Acaso ese socialismo nutrido de cuanta misión haya parido la humanidad, es malo? ¿Se ha puesto algún rico o su fortuna al servicio de alguna misión?
Entonces eso del clientelismo, populismo, intervencionismo y desmontaje mismo del Estado liberal de derecho, sólo es una tragedia para quienes lo comprendemos, pero jamás hemos vivido el ostracismo salvaje.

El tema es que para hacer comprender a otros que ser pobre es malo, es fundamental no haber sido pobre, sino conocer y sufrir como el más de los desposeídos, porque ello impulsa la piedad y la conmiseración por los demás.

Tenemos un Estado-gobierno anárquico, difuso y hábilmente provocador, que todo lo que antagoniza nadie lo contradice con propiedad ni autoridad moral porque poco puede el oponente desvirtuar, en el terreno de los no sacrificios tangibles.

¿Es que acaso alguien que habla de las bondades del capitalismo ha hecho algún voto de “castidad capitalista y liberal”, poniendo el capital al servicio del colectivo y no únicamente de su interés?

Hace algunos años los industriales Brasileros, chilenos y colombianos comprendieron que el Estado ni el gobierno podían desplazarles la iniciativa de cogestión en la responsabilidad social. Hoy los sectores privado en Brasil, Chile y Colombia son los más interesado en crear escuelas, ambulatorios, guarderías (Brasil), sistemas mancomunados y delegados de salud pública de primera (Colombia) o cooperativas mixtas de explotación y producción (Chile), nacidas de acuerdos entre gremios y sectores privados. Aquí, nadita de nada…

IV.- Trabajar la política.

Habiéndose adelantado a la iniciativa cooperativista y la corresponsabilidad social, Chávez ha podido penetrar mejor las masas.

Su principal arma no es precisamente las que tanto pregonan (tanques, Sukoys, misiles, ametralladoras rusas). Pendejadas. Su principal arma es la identidad del mensaje y su visión con el colectivo. Y que nadie se equivoque. Esa identidad no se logra únicamente con el verbo. Se nutre en mucho de las inconsistencias del adversario, de su falta de iniciativas populares y de su resistencia a trabajar la política.

Una gran irresponsabilidad de los que pensamos diferente a Chávez ha sido causar una sensible desorientación y desolación en los sectores que ahora no saben como ganarse a las masas y menos precisan como articularse y reaccionar a lo que se avecina.

Gústenos o no, lo que acredita un perfil preferente hacia el Gobierno, es que ha sabido ganar espacios producto de la ausencia de un pensamiento disyuntivo claro, digerible, creíble y diáfano.
El gobierno ha concentrado poder porque ha sabido mercadear su revolución y porque más miedo ha ocasionado el discurso del liderazgo de oposición a las bases populares, que el temor infundido por Chávez a sus detractores.

La disidencia no ha sabido construir un sentimiento; un programa que le exprese preocupación, afecto, cariño o a lo menos, interés al pueblo, justicia para el pueblo, amor o dolor por el pueblo.
Aunque lo pregonen a los cuatro vientos, no lo transpiran, y el pueblo lo sabe. ¿Por qué? Porque la dirigencia de oposición le cuesta asumir responsabilidades, no se allana de privilegios, no marca distancia de lo cómodo, lo rapaz, los caminos cortos, demostrando que no son capaces de perder no digo la vida, sino siquiera un golpe de sus tres comidas…por el pueblo.

Prefieren quedarse en sus espacios de poder (los que gobiernan) o detrás de un moderador (lo que quieren aparecer siempre), que recorrer intensamente el país recogiendo las velas y permutando compromisos por confianza, cara a cara.

Y no importa que aumente la criminalidad [los pobres tienen décadas conviviendo con ella] poco les importa a nuestros desposeídos seguir anclados en la pobreza, la miseria, el desorden institucional, la desparramada corrupción…porque nada de eso es tan doloroso y tan cruel como la desesperanza, el rechazo y el abandono.

Para ellos la dictadura es inócua como también es irrelevante la democracia, porque ni lo uno ni lo otro, han derrotado el hambre y la indiferencia. Cuidado si más lo primero en su tiempo. Valdrá más ser revolucionario o liberal en la medida que mi vida no valga medio o mi paladar tenga algo que saborear. La libertad en estos extremos, no es un valor, es una quimera.

V.- Qué hacer.

Lo primero es no seguir practicando la antipolítica, es decir, el contumaz desconocimiento del otro.

Nadie hoy puede decir que Chávez no cuenta con un proyecto político, un proyecto de país con eco, receptividad y apego en las masas.

Aun equivocado, aun destinado ese proyecto a eternalizarlo en el poder, es un proyecto, es un plan de acción y pensamiento.

Es necesario conferir razón y reconocimiento para lograr credibilidad de los otros. Porque reconociendo las “bondades del proceso” que las hay, se logra ser escuchado por el colectivo que tiene confianza en él.

Lo que es una expresión de ceguera y vacía rebeldía, es empeñarse que la oferta política de Chávez no oculta un contenido ideológico, que aunque difuso, abstracto, mixto o enrevesado, contiene un ideal: Un capitalismo de Estado, redentor, dador y rentista, administrado por un sólo hombre a favor de un sector de la sociedad.

¿Y eso lo ve mal el pueblo? Dramáticamente no. Estos se ven como el sector social favorecido por el modelo sugerido.

El tema es persuadir con ejemplo, buena comunicación y mejor prédica que aquello es inviable y lo que trasciende de ese modelo, no es el amor eterno por el pueblo, sino el amor enfermizo por el poder.

Lo que hay que hacer es ponerle seriedad a la política y contenido a lo organizacional.

Trabajar los procesos de unión y pliegue. Reunirse, asociarse políticamente, deponer protagonismos, negociar y diseñar con sensatez fórmulas y estrategias de movilización eficientes y multigrupales. Recorrer el país y sobretodo dar demostraciones de humildad, de solidaridad, de sensibilidad hacia los sectores desposeídos, que son los mayoritarios.

Hay que deponer la anarquía, la atomización y el desorden del lado del pensamiento liberal-democrático y de derecho…armonizando conceptos, además! Porque ser liberal no significa no poseer sensibilidad social y voluntad de gestión colectiva.

Es necesario aproximarse más a la vida contributiva, volcando la creatividad individual, la iniciativa civil y la fuerza corporativa a la conformación de planes de acercamiento, apoyo y resguardo de los más necesitados. A la corresponsabilidad social. Esto es sembrar libertad, democracia y convivencia social.

Esta es la única manera de derrotar al miedo, quiero decir, tomando consciencia del miedo de los demás. Y el resto será más fácil.

Saldremos de la anarquía como de cualquier intentona autárquica, cuando le demos al pueblo Venezolano, motivos para demostrar su gratitud y expresión de pliegue y coherencia. Porque ahí está la entrada y la llegada. En el sentido de orden, fraternidad y nobleza que pueda exhibirse frente y por un colectivo que responderá con igual o mayor simpatía, inmediatez y espontaneidad, esfuerzos. ¿O no fue así como llegó Chávez al Poder?

Orlando Viera-Blanco
http://blogs.noticias24.com/vierablanco/?p=51

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y tu que te lo creas
¿Anarquia en Venezuela?
Infeliz.
Os engañan demagogos
¿Chavez anarquista?
juasausjuajsujasuasuajsjasjajusjuajsuaujsuausjasausuasjuausuajsuausuajuajs

Infeliz ¡¡¡¡espabila! ¡Estudia !¡ piensa por ti mismo y no te dejen llevar por banderitas y colorines
Chavez es tan fascista como Bush pero cada uno engaña a los que puede. uno a los ricos y otro a los pobres.

la anarquisa no existe. Te lo dice un anarquista

juan manuel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.