viernes, 1 de mayo de 2009

Antivalores "socialistas" o el mundo al revés...


Antivalores socialistas


Disfrazados de ángeles portadores de una ética digna de maestros ascendidos al cielo de la santidad y la justicia divina, los revolucionarios predican un conjunto de valores para que los demás los practiquemos obedientemente como niños y niñas ejemplares. No solamente quiero denunciar que no cumplen con lo que predican, sino además referirme a la inconveniencia de aplicar esos mejor llamados antivalores.


IGUALDAD: Muy lejos de vernos iguales ante la ley y darnos igualdad de oportunidades, los revolucionarios no solamente aplican las leyes caprichosamente y manipulan las oportunidades en contra de quienes piensen distinto, sino que predican a favor de seguir igualando precios, homologando sueldos y uniformizando a la población para que todos pensemos y seamos obligatoriamente iguales, repitiendo las vacías consignas concebidas por sus dogmáticos sacerdotes marxistas.

SOBERANIA: Muy distinto a la creación de un país libre que trabaje con entusiasmo en la creación de un futuro propio, los revolucionarios invocan este valor para apertrecharse con armamento de guerra, agredir a productores e industriales favoreciendo la importación de todo tipo de bienes e ir controlando la infraestructura vial, puertos, salud y educación, llegando incluso a colocar en manos extranjeras la conducción de programas educativos del Estado.

INFORMACIÓN VERAZ: En el extremo opuesto a una sociedad transparente, crítica y consciente, los medios controlados por los revolucionarios se dedican a repetir descripciones parciales y parcializadas de la realidad, muy poco representativas del país, con los voceros del gobierno revolucionario en cadena mintiendo descaradamente con tal de evadir responsabilidades o atacar a quienes consideran sus enemigos, siendo en todo caso mentiras dobles porque además las presentan falsamente “certificadas” como veraces (o creíbles en un 70% como lo afirmó un ex-Fiscal).

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA: Paradójicamente y contrario a lo esperado por el pueblo y lo establecido en la constitución vigente, sólo un dedo es el que, apuntando al próximo privilegiado, nos participa que esa persona será la autoridad a quien debamos obedecer sin poder exigirle nada, ni revocarla, porque no se debe a nuestros votos y por ello no tendrá una buena razón para respetarnos.

MISIONES SOCIALES: En franca contradicción con el sentido social del Estado como un todo, y excusándose detrás del lograr una mayor efectividad, los revolucionarios desarrollan operativos paralelos que terminan fracasando sistemáticamente y que al mismo tiempo desmantelan el ya precario funcionamiento de las instituciones públicas especialmente creadas para atender esos mismas áreas como salud, educación, ambiente, etc.

No nos convienen esa igualdad, soberanía, información veraz, democracia participativa ni misiones sociales proclamadas por los revolucionarios. Son antivalores que sólo producen injusticia, dependencia, engaño, sumisión y caos en Venezuela o donde sea que se apliquen.