sábado, 21 de marzo de 2009

Guayana: la “peor tragedia económica y social” de la región, caracterizada por la aguda crisis técnica y financiera de las empresas básicas.



Empresas ya no resisten “paños calientes”


Los trabajadores y los grupos sindicales y gremiales unidos en torno al movimiento cívico “Manos por Guayana” divulgaron ayer el documento que resume su posición frente a lo que consideran la “peor tragedia económica y social” de la región, caracterizada por la aguda crisis técnica y financiera de las empresas básicas.

El manifiesto del movimiento cívico “Manos por Guayana”, elaborado tras intensas discusiones de dirigentes sindicales, gremiales y trabajadores, fue presentado este jueves por algunos de los firmantes del documento que busca aportar soluciones “ante la gravedad de la crisis que atraviesan nuestras empresas básicas”.

El escrito está dirigido a todo el país, entendiendo que lo que pase o deje de pasar en el polo industrial de Guayana, redunda negativamente en la estabilidad económica y social de la nación.

“Reconocemos que la crisis de las empresas básicas de Guayana, especialmente las del aluminio, y de la CVG Casa Matriz, es estructural (es decir, trasciende los vaivenes del mercado y de otras coyunturas) y tiene una data superior a los 15 años, pero que se ha venido agravando en los últimos 3 años”, es una primera aproximación al fenómeno económico y social.

El presidente del Colegio de Ingenieros - seccional Ciudad Guayana, Nelson Rondón; el profesor de la UNEG, Luis Guzmán; Emilio Campos, secretario general de Sutracarbonorca; Juan Gómez, secretario general de Sunep CVG; Pedro Acuña, director principal de los accionistas clase B de Sidor; José Jiménez, director laboral de Sidor; el secretario general del Colegio Nacional de Periodista, Camilo Pacheco, además de integrantes de grupos sindicales de Alcasa y Venalum, asistieron al acto.

“Comprendemos que estamos ante una crisis histórica y, por tal razón, debemos responder con altura, con mucha autocrítica, con coraje, y disposición al diálogo para encontrar una solución consensuada. No creemos en la agenda de la confrontación para superar la crisis de nuestras empresas. Nuestro objetivo central es hacer que las empresas básicas de Guayana, que son un patrimonio de todos los venezolanos, se recuperen y que sigan siendo una fuente de desarrollo y empleo de primera línea”, reza un fragmento del documento.

No a la exclusión
Voceros del movimiento “Manos por Guayana” condenaron “el sectarismo sindical” que se puso de manifiesto con la conformación de un frente socialista para encarar la crisis, lo cual demuestra “actitudes arrogantes y de algunos dirigentes que no ayudan a superar la crisis de las empresas básicas, así como le dan la espalda a los trabajadores de Guayana”.

“La actitud excluyente del Frente Socialista de Trabajadores es la misma que ha llevado a la división del movimiento sindical y nos ha debilitado de tal manera que hoy no podemos hablar con la fuerza necesaria para hacernos respetar. Ellos solos no lograrán nada”, añadieron.

Juan Gómez, secretario general del Sindicato Único Nacional de Empleados de la Corporación Venezolana de Guayana (Sunep CVG) llamó a la reflexión a quienes dicen representar los intereses de los trabajadores “socialistas”. “Les pedimos que no sectoricen sus luchas, porque los empleados quieren vernos unidos para enfrentar lo que viene”.

“Respetamos que los partidos políticos de derecha, de izquierda o del centro quieran tener sus propios eventos y fijar posición, pero de allí a pensar que solamente bajo esos linderos podemos ponernos de acuerdo, sería la mayor torpeza y traición a los trabajadores”.

Indicaron que muchos de los dirigentes no se oponen a la política del mandatario nacional, “pero eso no significa que debamos olvidarnos que nuestro primer compromiso como dirigentes sindicales es con los trabajadores”.

William Hernández, secretario de trabajo y reclamo de Sutracarbonorca, ve en la conformación de dicho frente una lucha de partido y lamentó que los dirigentes “sigamos dándole ventaja al patrono”.

Dennis Sucre y Luis Campos, del Frente Socialista de Trabajadores de Guayana, aclararon que esta organización surgió hace más de dos años para la defensa del proceso revolucionario, y dieron fe de que sí se ha buscado la unidad, “pero no mediática”.

Sucre llamó a la unidad sindical y a dar la discusión general, en especial, porque todo lo que se apruebe o se elimine debe ser consultado con los trabajadores.

Por si acaso…
Los sindicatos, los gremios y los trabajadores de Guayana “estamos dispuestos a asumir nuestra cuota de responsabilidad, inclusive a hacer sacrificios. Pero lo que no estamos dispuestos a aceptar es que nos endosen males que no nos corresponden”.

“No fuimos los sindicatos y los trabajadores -prosigue el manifiesto- quienes designaron a los ministros y gerentes que han pasado de manera fugaz por nuestras empresas sin haber generado resultados satisfactorios. No fueron los sindicatos y los trabajadores a quienes correspondía invertir, durante la mejor bonanza económica de nuestra historia, en las adecuaciones tecnológicas, en el mantenimiento industrial y en la construcción de las nuevas líneas de producción. No fuimos los sindicatos y los trabajadores quienes incrementaron la nómina de las empresas en forma irresponsable al doble o más; ni somos nosotros quienes manejan la comercialización de nuestros productos ni los que asignan los famosos “cupos” a través de negociados donde la industria del aluminio no es la que se lleva la parte justa”.

Dos en una

Dar un enfoque global, y no parcial, a las soluciones para superar la crisis. Seguir inyectando dinero a unas empresas con serios problemas gerenciales y organizacionales sería una irresponsabilidad, y significará seguir alimentando la maquinaria de la inefectividad, de la corrupción y el derroche, es la primera propuesta del grupo.

Le sigue la de instalar de inmediato mesas de diálogo entre gobierno, sindicatos, gremios y trabajadores, con capacidad de tomar decisiones vinculantes. “Es decir, que no sean reuniones para hacer saludos a la bandera, dando la sensación aparente de que se consulta a los trabajadores, pero se termina haciendo lo que el accionista propietario diga”.


Correo del Caroní

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