sábado, 8 de diciembre de 2007

Genio y figura hasta el final


A ciertos abstencionistas les molestó la victoria, preferían seguir gritando fraude y mandando mensajes anónimos por Internet. En el chavismo estalló una tormenta de recriminaciones que alcanzan al Presidente en las páginas de Aporrea.

Nos aguarda un 2008 turbulento, los delfines de Chávez buscarán heredarlo. El Presidente perdió el referéndum a pesar de que 1 millón de jóvenes ni siquiera se había inscrito en el Registro Electoral, sin contar además los cientos de miles que se abstenían de votar. A pesar del terremoto político, el Presidente intentará radicalizar el paso. No hay intenciones de rectificar, no se dedicará a colocar alcantarillas ni dejará a los ganaderos producir leche y carne. Lo suyo es construir el hombre nuevo, a pesar de que buena parte del país está harto del discurso violento. El domingo comenzó un largo proceso cuyo desenlace dependerá de quien sepa dialogar con los excluidos.

Al chavismo no le conviene aceptar de corazón una oferta de conciliación porque debería abandonar una retórica que concibe a la sociedad como una lucha permanente. Al mandar a la mierda a sus adversarios sigue el consejo de Robespierre, que pedía que un río de sangre separara a la revolución del pasado. Si Chávez se ocupara de gobernar dejaría de ser Chávez. Muchos presidentes latinoamericanos lo felicitaron por aceptar los resultados. Estas credenciales democráticas que le dieron desde el presidente Felipe Calderón hasta Miguel Insulza le servirán para endurecer su posición dentro de Venezuela. Amárrense los pantalones. El discurso de cierre de campaña le quitó miles de votos a Chávez: insultó a los electores de origen colombiano, justificó las acusaciones de la oposición de que acabaría con la propiedad privada con sus loas a favor de Fidel Castro, ofendió a los católicos, los cojos, los sordos, los ciegos.

Un Chávez supuestamente ecuánime reconoció la derrota, otro nos mandó a la mierda, dos caras de la misma moneda. ¿Se volvió loco? No, reaccionó como siempre y como se comportará mañana. La falta de papel higiénico y la corrupción representan su mayor peligro. ¿Cómo escogerá mejores ministros? ¿Quién le aceptaría ser ministro de Hacienda? Seguirá centralizando el poder. Continuará siendo genio y figura hasta la sepultura, preferirá un final dramático a una sucesión de derrotas electorales. Hay que comerse el elefante a pedacitos, conscientes de que al menor descuido nos clavará los colmillos.

La batalla no consiste sólo en derrotar a Chávez, sino en ganarse el alma de los venezolanos, ofrecerle un mejor futuro a los pobres. No es nada fácil, en especial cuando tanta gente lucha sólo por cambiar de inquilino en Miraflores, quien a su vez nunca sacará una bandera blanca. La oposición no enfrenta un personaje invencible, pero sí uno al que le ha sobrado talento político en estos años.

Toca votar y volver a votar, y volver a votar, y volver a votar. Aunque coloquen cien motorizados a la puerta del centro de votación. Página 12, periódico de izquierda, decía "el mejor propagandista de la idea de que Chávez es un autoritario, es el propio Chávez cada vez que abre la boca para decir que los que no piensan como él son una mierda". En Bolivia, Evo Morales está contra la pared, y en Ecuador, Correa comienza a establecer una discreta distancia con Chávez, al que algunos prematuramente lo dan ya por acabado políticamente. Paciencia.

Fausto Masó

http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=307373

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