martes, 20 de enero de 2009

Desesperado ante su próxima derrota El Aborto de Sabaneta recurre a la violencia, el arma de los que no tienen razón




























Ataque de Miraflores

Gas y estudiantes

Ayer, en un despacho desde Caracas, la agencia Reuters, armaba las piezas del escenario político dentro del cual estamos viviendo hoy los venezolanos, y la verdad es que un escalofrío debe haber recorrido la espalda de muchos lectores. En la primeras líneas del artículo se anuncia, con total certeza, que "los ánimos en Venezuela se están crispando a pocas semanas de un referéndum que impulsa el presidente Hugo Chávez para presentarse a la reelección, con varios ataques a opositores, luego de que el mandatario ordenara disolver las protestas que quieren incendiar el país".

Nada más cierto y nada más conveniente que analizar con objetividad por qué se ha desatado esta ola de violencia cuando, en verdad, los dos sectores en pugna (la oposición y el Gobierno) han hecho alarde público de su intención pacífica a la hora de dirimir si la reelección es vitalicia o debe regularse para que no se entronice un autócrata, como ha sucedido en América Latina durante tantos años, y como sucede hoy en Zimbabue, donde el dictador Mugabe se ha perpetuado en el poder.

Informaba el despacho de Reuters que sujetos desconocidos "arrojaron bombas lacrimógenas a un grupo de estudiantes que rechazan la propuesta de reelección que abandera Chávez, mientras ofrecían declaraciones a medios de comunicación, transmitidas en directo desde la sede de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas".

Agregaba la información que el líder estudiantil Ricardo Sánchez, presidente de la FCU, había expresado que "estas son las cosas que no pueden seguir pasando en Venezuela" y que se iba a dirigir a la Fiscalía General para denunciar que "un grupo afecto al Gobierno incendió el fin de semana su vehículo para amedrentarlo". No se trata, entonces, de fantasmas en la noche sino de hechos concretos, que nos permiten avizorar una escalada de violencia, propia de los regímenes autoritarios cuando sienten que van a perder el poder.

La agencia Reuters informaba que "entre la noche del domingo y el lunes, grupos desconocidos lanzaron bombas lacrimógenas contra la casa de un directivo de un canal crítico (RCTV) con el Gobierno y contra la sede de la embajada del Vaticano en Caracas".

Más adelante el mismo despacho (profesional y objetivo en su enfoque) relataba que Antonio Ledezma, "quien arrebató la Alcaldía Metropolitana al oficialismo en los comicios de noviembre, denunció que unos pistoleros entraron por la fuerza a la sede del ayuntamiento el sábado para destruir evidencias de corrupción de la anterior administración".

Como si eso no fuera poco, otras agencias internacionales trasmitieron, palabra por palabra, que el presidente Chávez, supuesto primer garante de los derechos humanos en Venezuela, ordenó el sábado pasado a las fuerzas represivas acabar con las manifestaciones callejeras y "arrestar a los violentos". Gritó "¡Écheles gas, écheles gas!", en una orden directa al ministro del Interior. Militar al fin, odia a los civiles.

Editorial
El Nacional

3 comentarios:

~Zurama~ dijo...

Cuanto lo siento. Que valientes son esos muchachos y que desgraciados los rojos de Chavez, por prestarse para atropellar a sus propios hermanos.

Yetro dijo...

Zurama:

Todo eso es parte de la lucha, se llevan perdigonazos, patadas, gases y hasta plomo, pero... continuaremos. No tenemos miedo.

Saludos

~Zurama~ dijo...

Aun estan a tiempo.

Suerte amigos!!!