martes, 17 de febrero de 2009

Los editoriales de los principales periódicos españoles critican hoy fuertemente a Hugo Chávez y le acusan de vulnerar las reglas democráticas.


Los editoriales de los principales periódicos españoles critican hoy fuertemente a Hugo Chávez y le acusan de vulnerar las reglas democráticas.

La Vanguardia analiza el tema en su editorial “Por qué gana Chávez”:


HUGO Chávez ha hecho realidad su sueño de perpetuarse en el poder, siempre que le sigan eligiendo los venezolanos. De momento, en el 2012 podrá volver a presentarse como candidato gracias al voto favorable del 54,36% de sus compatriotas en el referéndum celebrado el domingo. Han aprobado enmendar la Constitución y suprimir el límite de dos mandatos que, hasta ahora, obligaba a los elegidos.

Chávez se jugaba en este envite su destino político. Ya lo hizo en el 2007, cuando propuso en un primer referéndum una amplia reforma de la Constitución que le permitiera su reelección continua y fracasó. Porque aquel día sus seguidores se quedaron en casa. Pero porfió, saltándose la ética democrática, y en esta ocasión ha movilizado a sus bases, a pesar de la crisis económica, del descenso de los precios del petróleo, de la inflación galopante que sufre el país, además de una grave inseguridad y de la corrupción a la que no ha puesto coto en los más de diez años de poder.

¿Qué es lo que ha ocurrido para que Chávez haya obtenido este triunfo?

Según la oposición, porque el presidente ha utilizado todos los resortes del Estado para salir victorioso. Pero también los utilizó en la anterior ocasión y entonces fue rechazada su enmienda. En diciembre del 2007, sin embargo, la oposición se movilizó con una sola voz contra las pretensiones de Chávez, liderada especialmente por los estudiantes universitarios. La esperanza de que de aquella convocatoria, y del posterior triunfo, emergiera un líder capaz de hacer frente al presidente bolivariano lo derrotó. En cambio, en esta ocasión, la oposición que había obtenido en el 2008 una esperanzadora victoria, aunque simbólica, arrebatando al chavismo tres estados y, sobre todo, la alcaldía de la capital, Caracas, ha fracasado en la movilización de los sectores neutrales y abstencionistas. A pesar de que, otra vez, hasta 30.000 universitarios se manifestaron para frenar a Chávez y garantizar el voto de quienes se oponían a la reforma.

El populismo es siempre difícil de batir. Chávez lleva desde 1998, año en que accedió al poder, ganando elecciones porque utiliza el poder de forma ventajista, por supuesto, pero también porque no ha aparecido todavía quien pueda hacerle frente. Y es que los partidos de la oposición llevan todavía encima el estigma de haber gobernado el país para su propio provecho. Y de aquellos barros esos lodos.

Pero tampoco será un camino de rosas para Chávez. Gestionar el petropopulismo es fácil cuando los precios del crudo van al alza, a pesar de la tremenda ineficiencia de que ha hecho gala en este tiempo. Ahora, con la crisis económica, todo se le complica y no es descartable que se le abran brechas entre los militares, ya que el ejército sigue siendo una estructura muy centralizada y vertical, la boliburguesía - es decir, los empresarios ligados al régimen o que lo apoyan-y los organismos de poder comunal y descentralizado que el bolivarismo ha ido creando para consolidar su revolución.

Este es el editorial de “El Periódico” de Barcelona:

Como era inevitable, el referendo en Venezuela degeneró en plebiscito: el presidente Hugo Chávez venció en el empeño de inscribir en la Constitución el principio de la elección ilimitada de todas las magistraturas, de manera que la eventualidad de un presidente eterno abre una nueva etapa que implicará la radicalización del proceso de la revolución bolivariana de inspiración socialista. Frente a una oposición dividida y de pasado sombrío, incapaz de capitalizar su éxito en el referendo de hace 14 meses, cuando derrotó el primer intento de alterar la Constitución, el caudillo venezolano logró su propósito con una mezcla de populismo desenfrenado, silencio militar y confusión patente entre el oro negro que explota el Estado y los dispendios de sus huestes.

La crítica no recae sobre los resultados del referendo sino sobre los métodos para alcanzarlos, ya que los partidarios de Chávez llegaron a ocupar el ayuntamiento de Caracas, principal feudo de la oposición. Además de controlar con mano férrea todos los poderes del Estado, Chávez intimida o denigra a sus adversarios, ataca a los sindicatos críticos, acosa a los defensores de los derechos humanos y limita o suprime la libertad de palabra. Cuando la Human Rights Watch (organización defensora de los derechos humanos) publicó un informe sobre “la degradación de la democracia” en Venezuela, sus representantes fueron prácticamente secuestrados y enviados a Sao Paulo. La misma suerte corrió el eurodiputado español Luis Herrero.

Por qué Chávez, luego de fracasar en las dos últimas consultas, arreció en su estrategia del balcón y reiteró su desafío. La respuesta está en el petróleo, que se vende a 35 dólares (había llegado a 135 en 2008), y en una inflación galopante cuando la divisa norteamericana multiplica por tres en el mercado negro su valor oficial. Salvo un giro improbable de los precios de los hidrocarburos, el campeón de los pobres se verá obligado a adoptar medidas impopulares y reducir las subvenciones a Cuba y otros países.

Ante la novedad de Obama, quizá tendrá que mitigar la inflamada retórica del antagonismo con EEUU. Entonces sabremos si el caudillo venezolano rectifica su estrategia, corrige la perversión económica de su régimen –gasto improductivo en propaganda y compra de voluntades– o prefiere adentrarse por el camino cubano de la dictadura, la miseria y el exilio forzado de los oponentes.

“El Mundo”, en su sección editorial dedica a Venezuela el siguiente comentario:

LA ENMIENDA constitucional que permitirá a Chávez seguir en el poder a partir de 2013 ha sido aprobada por los venezolanos, aunque con un nada desdeñable 46% de los votos en contra. Pese a ese alto rechazo, la victoria es un balón de oxígeno para Chávez, que hace sólo 14 meses perdió otro referéndum paramodificar la Carta Magna. Aquella consulta no sirvió en la práctica de nada porque, en este tiempo, y ejerciendo todos los resortes del Gobierno y todas las trampas imaginables, el presidente ha impuesto su entera voluntad. Poco importaba, pues, esta nueva mascarada: las cartas estaban echadas.

Chávez ha intentado nuevamente disfrazar de democracia lo que no deja de ser una dictadura. Hoy la corrupción, la criminalidad y la pobreza siguen campando a sus anchas en Venezuela. Y, lo que es peor, la posibilidad de una alternancia en el poder desaparece.

Por su parte, ABC, en su editorial “Chávez se perpetúa”, critica con dureza al presidente venezolano:

Hugo Chávez es un dirigente que se ha situado por encima de la ley: cuando no la incumple, sencillamente la cambia a su antojo. Sólo atento a su voluntad personal, ha conseguido un altísimo grado de eficacia en el manejo de los mecanismos electorales, abusando de los medios del Estado, como ha quedado demostrado en este referéndum. Por eso, que haya construido formalmente y a través de las urnas este régimen siniestro no legitima ni un ápice sus características totalitarias.

Lamentablemente, otro de los aspectos en los que Hugo Chávez ha mostrado una eficacia remarcable ha sido en el proceso de destrucción minuciosa de cualquier tipo de oposición. Hay que decir que, muy frecuentemente, los opositores le han ayudado también con su incapacidad para organizarse y poner por encima de cualquier protagonismo la salvación de una Venezuela que se encamina hacia una dictadura, pero el grueso del mérito hay que atribuírselo al rodillo chavista, que no permite la crítica ni en el seno de sus propias filas. Quedan casi cuatro años hasta la próxima elección presidencial, última oportunidad para salvar al país, si no es ya demasiado tarde. Hasta entonces, resulta esencial que en Venezuela se forme un polo que agrupe a todas las fuerzas democráticas para impedir que se cumplan los ensueños totalitarios de Chávez. El caudillo bolivariano intentará por todos los medios a su alcance, que son muchos, destruir cualquier alternativa, pero eso hace más necesario que nunca construir una fuerza política que pueda librar al país de su destrucción

En su sección “La Tercera”, Florentino Portero habla de “demolición de la democracia venezolana”:

Si hoy Venezuela es noticia no es porque haya realizado una modificación en su Constitución, sino porque se dirige de forma decidida hacia una dictadura de carácter populista. Lo importante del referendo no es lo que se ha votado, sino cómo se ha votado. Tras años de gobierno bolivariano las libertades han experimentado una importante merma. Los medios de comunicación han sufrido presiones y algunos han cerrado. Los opositores son perseguidos y encarcelados. El régimen se ha dotado de fuerzas paramilitares armadas que amenazan a quien obstaculiza el proclamado proceso revolucionario. La enmienda ha sido aprobada por una cómoda mayoría, pero en Venezuela no se ha votado en libertad.

Mientras, “El País”, en su editorial “Más poder para Chávez”, destaca los problemas a los que ahora se enfrentará Hugo Chávez:

El líder venezolano ha ganado espacio político con su triunfo, y no hay que descartar nuevos anuncios que -al igual que sucedió tras su reelección en 2006, con las nacionalizaciones energéticas y de las telecomunicaciones- refuercen su imagen populista e izquierdista. En lo económico, sin embargo, las cosas pintan diferente para Chávez, al frente de un país en el que la práctica totalidad de sus ingresos exteriores provienen del petróleo, su monocultivo. En una Venezuela que pierde fuelle, con una inflación galopante en el 30%, la brusca caída de los precios del crudo (casi 100 dólares por barril en poco más de medio año) forzará al Gobierno a una política fiscal más estricta y a cortar el gasto en programas sociales, el elemento central de su autoproclamada revolución. Chávez, presumiblemente, tendrá que hacer ahora lo que ha evitado a toda costa durante los tiempos de bonanza.


http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/24841/prensa-espanola-critica-con-dureza-a-hugo-chavez/

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen resumen

Justin T. Bailey dijo...

Por qué será que no estoy sorprendido?

Yetro dijo...

Ya nada sorprende... Lo increíble puede ser realidad.