domingo, 22 de febrero de 2009

Puente al abismo


Se trata de crear un cierto clima de tranquilidad, entendimiento y resignación

Típico. Después de cada evento electoral del que logra salir victorioso, el régimen suelta a sus mastines con el propósito (siempre fallido) de espantar, luego doblegar, a la oposición democrática. Vano intento, también este último, pues jornada tras jornada comicial esa sociedad pacífica y apegada a la Constitución no sólo enfrenta el ventajismo, los desafueros y la obscena complicidad institucional sino que se sobrepone a todos los demás impedimentos y celadas propias del campante abuso de poder. Así también, ese bastión de resistencia crece numéricamente y se fortalece. En esa misma proporción progresa el descrédito de la montonera gobernante y se erosiona el prestigio de Su Majestad.

Para no ser esta la excepción, los cotilleros al servicio del sectarismo entronizado, tete a tete con el perpetuo charlatán, salieron al plató a pontificar su "gran" victoria (aunque su votación disminuyó) y, a la vez, desmerecer la participación masiva, el comportamiento cívico, el incremento del voto opositor y el reconocimiento que el llamado "bloque" del NO hizo del resultado presentado por el CNE. Luego la ralea regente aderezó su monserga populista proponiendo tender "puentes" para "negociar" y "concertar". Propuesta que, en el léxico revolucionario usual, equivale a exigir absoluta sumisión, obediencia, pleitesía y silencio cómplice. Además, Su Magnánima Excelencia demanda de sus adversarios (enemigos, como él los tilda) reconocimiento (loas), humildad (genuflexión) y acatar la nueva "institucionalidad" reinante en el país (cálense esa, pues). Partiendo del mismo principio ¿por qué el Rajá Tropical no reconoce todavía los recientes triunfos y gobiernos de los alcaldes y gobernadores de oposición?

¿De qué se trata la "seductora" propuesta? ¿Qué hay detrás del "candoroso" discurso pacificador? ¿Es confiable, posible, conveniente? ¿O es otra añagaza distraccionista? Pareciera ser una simulación. Otra patraña. Luce, tal cual se plantea, un viaducto al vacío.

Lo que estaría agazapado tras la "generosa" propuesta de "reencuentro" sería la conveniencia-urgencia del régimen de crear un cierto clima de entendimiento, tranquilidad y resignación concertada para que el país digiera el purgante (paquetazo estilo neoliberal) de medidas económicas que Su Serenísima Majestad no tiene manera de evadir ni posponer ante la emergencia fiscal en curso. Una crisis que él mismo fabricó con sus torpezas y errores al pretender sustituir una economía de mercado por un corrupto e ineficiente capitalismo de Estado.

¡Oh&! Paradoja. Por diez turbulentos años el país esperó esta tormenta económica como la panacea para ver tambalear al régimen. Ahora que soplan los vientos, Su Majestad "negocia" la cooperación del "escualidismo" tan menospreciado para sobrevivir en la tempestad y continuar en el poder por siempre. ¡Cosas de revoluciones!


Miguel Sanmartín
El Universal
http://www.eluniversal.com/2009/02/21/opi_art_puente-al-abismo_1272708.shtml