domingo, 11 de enero de 2009

Solidaridad con los terroristas?


La preocupación del comandante no es por la violencia sino por la rentabilidad política

Hemos dicho antes que en la confrontación israelí-palestina en Gaza nadie tiene ni toda la razón ni toda la culpa. Lamentamos la violencia, las vidas que se pierden y el desdichado episodio del bombardeo israelí a un colegio donde murieron inocentes que estaban siendo utilizados como escudos por combatientes de Hamas.


Es hora de hacer referencia a la posición asumida por el gobierno venezolano que -otra vez- se conduce con exageración que sugiere que además de apoyar a Hamas aprovecha el río revuelto para distraer la atención de la difícil situación política y económica que ya nos arropa.

En el año 2006 el gobierno nacional se alineó con el grupo terrorista pro iraní Hezbollah con motivo de la guerra desatada entre el mismo e Israel en el sur del Líbano. En el 2007 fue más que evidente que la “revolución bonita” se cuadraba con las FARC, terroristas que no requieren de presentación. Aquellos amapuches con Piedad Córdoba, las cartas a Marulanda, la solicitud de reconocimiento de beligerancia hecha por Chávez nada menos que ante la Asamblea Nacional, las confusas contribuciones económicas y las no tan confusas gestiones políticas revelaron claramente hacia dónde apuntaban. Hoy día, el protagonismo asumido por el Comandante y su séquito de peones (Canciller, Asamblea, gabinete, prensa oficialista, etc.) dejan en claro que la mayor preocupación no es la violencia en Gaza sino la rentabilidad política en un momento en que la gloria y la influencia internacional del Iluminado va en mengua.

Se condena a Israel pero nada se dice del “camarada” Mugabe y sus excesos en Zimbabwe (se le obsequia la réplica de la espada de Bolívar), ni del drama de Darfour en Sudán donde los muertos llegan al millón con beneplácito del gobierno local ni de los talibanes afganos ni contra la sanguinaria Junta de Myanmar ni menos aún ante Irán o Corea del Norte ni contra los terroristas de Mumbai, India. No se piensa aludir a Cuba ni hacer mención alguna a sus presos políticos, fusilados, excluidos, etc.

De lo que se trata es de utilizar aquellos episodios que sirven al régimen para potenciar su protagonismo y aupar una ideología que con la excusa del socialismo y el antiimperialismo justifica cualquier atropello y exagera cualquier reclamo siempre que ello sirva al objetivo final de perpetuarse en el poder.

Expulsan al embajador de Israel, expulsaron ya al de EEUU en solidaridad con un conflicto ajeno (el de Bolivia). ¿Harán lo mismo con el de Rusia cuyo país acaba de cortar abruptamente el gas a Europa en pleno invierno por una cuestión de precios? ¿Cortarán relaciones con las brutales tiranías africanas, con Irán, Siria o Corea del Norte que en eso de la violencia juegan en las grandes ligas? Si los propios países árabes que mantienen relaciones con Israel (Egipto, Jordania, etc.) no llegan a esos extremos ¿por qué tiene que hacerlo Venezuela? ¿Será una nueva “Doctrina Betancourt” interpretada a su antojo por el Único y su troupe de sigüices?

En Venezuela nunca hubo resentimiento alguno ni antisemitismo ni “anti-nada”. Ojalá no sea esta la hora en que esos demonios se desaten.

Adolfo Salgueiro
El Universal / ND

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