viernes, 24 de abril de 2009

Manuel Rosales: la espina que El Macaco Bipolar tenía clavada en el cuuu...erpo



La revista Caretas, en su edición de esta semana, habla sobre el caso del alcalde de Maracaibo y principal opositor del gobierno de Hugo Chávez, Manuel Rosales y de su estadía en Perú, donde espera respuesta a su solicitud de asilo político.

Este es el reportaje publicado en Caretas:

Al cierre de esta edición, Manuel Rosales preparaba, en su habitación de un hotel en San Isidro, el que sería su “mensaje a la nación” a ser propalado en Venezuela antes del mediodía del miércoles 22. Lo vieron nervioso.

La presencia en Lima del alcalde de Maracaibo y principal opositor de Hugo Chávez motivó titulares en todo el mundo. El proceso penal abierto por corrupción en su país, en el que lo citaron a una audiencia el pasado 20 de abril, motivó su salida clandestina. Con firma del miércoles 22 presentó a Torre Tagle, y por intermedio de su abogado Javier Valle Riestra, sus “fundamentos de hecho y derecho para solicitar asilo político”.

Demostrando una cautela inusitada, Chávez contuvo una respuesta directa. Su ministro de Relaciones Interiores, Tareck El Aissami, desestimó que Rosales sea un perseguido político. “Está siendo sometido a la justicia venezolana por delitos señalados en la ley contra la corrupción’’, dijo. Y añadió: “De no someterse ante los tribunales competentes (Rosales), sería un prófugo de la justicia y, en consecuencia, se activarán los mecanismos legales para su captura internacional”.

ROSALES SE LLEVÓ el 37% de los votos en las elecciones presidenciales del 2006. Entonces, y hasta el año pasado cuando ganó la alcaldía de Maracaibo, era gobernador del Estado petrolero de Zulia. Los cargos de corrupción por los que se le acusa pertenecen al período entre el 2002 y el 2004. El Ministerio Público comenzó el proceso en octubre pasado, poco antes de las elecciones regionales, y ese mismo mes Chávez lo fustigó en un acto político: “Lo voy a desaparecer del mapa político venezolano… A ese desgraciado lo meto preso”, amenazó. Los fundamentos presentados a Torre Tagle repasan diatribas que datan del 2001 y que incluyen comparaciones con Vito Corleone.

Según la acusación originada en la Contraloría General de la República, la declaración jurada de bienes de Rosales no logra justificar casi US$ 70 mil de su patrimonio. Este es el cargo acogido por el Poder Judicial, pero los medios oficialistas en Venezuela, como Telesur y la Agencia Bolivariana de Noticias, acusan a Rosales de una avalancha de actos de corrupción, que incluyen desde el pago de nóminas a empleados fantasmas hasta la compra de propiedades en EE.UU. y España por intermedio de testaferros.

Evelyn Trejo, la esposa de Rosales, declaró al diario español El País que “el proceso es un capricho del presidente Chávez”, y denunció el acoso sufrido por su familia en los últimos meses. Rosales llegó a Lima con tres de sus hijos y unos veinte colaboradores. En un principio se dijo que estaba aquí desde el domingo 19, pero el diario venezolano El Universal citó una fuente que reveló que llegó tres días antes. Trascendió que el pasado fin de semana pasada mantuvo reuniones con diplomáticos españoles y se especula que ese país era su primera opción para asilarse.

EL PATRICIO VALLE RIESTRA, últimamente dedicado a criticar la sentencia contra Alberto Fujimori, encontró en éste un interesante caso que lo distraerá de las aburridas labores en el Congreso del cual no ha logrado escapar. Su mano es notoria en el petitorio de asilo, y varias fuentes consultadas en el Ejecutivo consideran muy difícil que éste no sea otorgado. El premier Yehude Simon declaró que el mismo miércoles 22 el gobierno podría tomar una decisión. El canciller José Antonio García Belaunde dijo a CARETAS que una comisión de Torre Tagle se encontraba revisando el caso.

Como sea, es un nuevo dolor de cabeza para el gobierno. Apenas en la Cumbre de Trinidad y Tobago (ver nota siguiente), Chávez le dedicó varias palabras elogiosas a Alan García y volvió a declarar superados los incidentes que fueron marcados por sus inaceptables adjetivos.

El petitorio abunda en la larga tradición de asilo al que recurrieron líderes históricos apristas y remarca que “el Perú, desde la Independencia, ha sido una nación asilante y en casos sumamente políticos”. En la recapitulación no se incluye el antecedente más pertinente para esta situación. Es una interesante vuelta de tuerca del destino.

El 27 de noviembre de 1992 llegaron hasta Iquitos 93 militares venezolanos que ese mismo día participaron en la segunda intentona golpista contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, comandada por Hugo Chávez. El gobierno de Alberto Fujimori les concedió el asilo que se prolongó por lo menos hasta finales de 1993 e incluyó partidas secretas para gastos de alimentación y alojamiento. Encabezaba el grupo el general de la Fuerza Aérea Efraín Visconti. Entonces la administración de Pérez lo señalaba como uno de los cinco cabecillas de la asonada.

Visconti se convertiría en un personaje bisagra. En el 2001 se especuló que él podía ser uno de los que devolvieron el favor y ocultaron a Vladimiro Montesinos durante su estadía en Venezuela, claramente patrocinada por el régimen chavista (CARETAS 1666).

Quien habría facilitado el asilo, como asesor externo del Servicio de Inteligencia, fue el famoso capitán EP (r) Eloy Villacrez (CARETAS 1924). Este personaje velasquista intentó organizar en 1976 un golpe contra el presidente Francisco Morales Bermúdez. Luego, el mayor José Fernández Salvatecci, con quien participó en la conspiración, lo señaló como doble agente al servicio de la CIA. Tras pasar una temporada en la cárcel, Villacrez emigró a Venezuela y fue allí donde, años después, trabó amistad con el oficial del Ejército Hugo Chávez.

El analista Francisco Loayza, que conoció bien tanto a Villacrez como a Montesinos, declaró a CARETAS que Villacrez se convirtió en un personaje clave del entorno chavista al menos hasta finales del 2005 y desde allí se encargó de cimentar el entendimiento del presidente venezolano con el clan de los Humala. Conspirador incorregible, Villacrez habría advertido a Chávez de la influencia montesinista en el entorno del líder nacionalista. Según la versión de Loayza, si bien Chávez se alejó momentáneamente de Ollanta, terminó por expulsar a Villacrez de su círculo y acercarse de nuevo a los Humala.

Hoy es de esperar que Chávez reaccione vociferante ante el previsible asilo otorgado a Rosales. Pero cuán paradójico es que buena parte de su red con elementos de la política peruana se tejiera a partir de un episodio con la misma figura.

Vía Revista Caretas

http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/40481/revista-caretas-habla-de-la-estadia-de-rosales-en-peru/